¡No lo puedo creer, hermano! Acá les escribe Miguel desde Asunción.
Como buen timbero y paraguayo de pura cepa, siento que el corazón me va
a reventar de tanta emoción.
En el debut de esta Copa del Mundo norteamericana, sentí que se
me caía el mundo encima al perder 4-1 contra
Estados Unidos, una vergüenza terrible. Pero la raza guaraní nunca se rinde: le metimos una garra tremenda para ganarle 1-0
a Turquía y con el alma en un hilo clasificamos raspando, empatando
a cero con los australianos.
¡Pero la verdadera historia se escribió contra Alemania en dieciseisavos!
El mundo entero de los pronósticos nos daba por muertos,
pero empatamos 1-1 dejando el alma y la piel en los 120 minutos.
¡Esa tanda de penales, ganando 4-3, me hizo llorar tirado
en el piso como una criatura!
¡Reventé mi cuenta en la casa de apuestas porque le puse plata a que pasábamos y
pagaban una cuota de locura total!
Se viene el monstruo de Francia en octavos y me juego mi destino entero por mis muchachos.
¡Que nos den por perdedores, mucho mejor, así paga más mi apuesta!
¡A dejar hasta la última gota de sangre, vamos mi Paraguay querido!
¡No lo puedo creer, hermano! Acá les escribe Miguel desde Asunción.
Como buen timbero y paraguayo de pura cepa, siento que el corazón me va
a reventar de tanta emoción.
En el debut de esta Copa del Mundo norteamericana, sentí que se
me caía el mundo encima al perder 4-1 contra
Estados Unidos, una vergüenza terrible. Pero la raza guaraní nunca se rinde: le metimos una garra tremenda para ganarle 1-0
a Turquía y con el alma en un hilo clasificamos raspando, empatando
a cero con los australianos.
¡Pero la verdadera historia se escribió contra Alemania en dieciseisavos!
El mundo entero de los pronósticos nos daba por muertos,
pero empatamos 1-1 dejando el alma y la piel en los 120 minutos.
¡Esa tanda de penales, ganando 4-3, me hizo llorar tirado
en el piso como una criatura!
¡Reventé mi cuenta en la casa de apuestas porque le puse plata a que pasábamos y
pagaban una cuota de locura total!
Se viene el monstruo de Francia en octavos y me juego mi destino entero por mis muchachos.
¡Que nos den por perdedores, mucho mejor, así paga más mi apuesta!
¡A dejar hasta la última gota de sangre, vamos mi Paraguay querido!